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lunes, 28 de marzo de 2016

Pepi, la pipa!

En la falda de la montaña más verde que jamás hayáis imaginado se encontraba el pueblo de Fruts, de cara al mar junto a una gran Bahía. No se podía decir que Fruts fuese muy grande pero tampoco se podía decir que fuese muy pequeño. En la punta Norte de la Bahía de Fruts, se encontraba el hogar de la protagonista de nuestra historia; Pepi la Pipa. La casa dónde vivía Pepi con su familia, los Salads, era de madera blanquísima con unos grandes ventanales, que la señora Salad se encargaba de limpiar meticulosamente cada dia por la mañana. Kiko Salad, el padre de Pepi; era un ciudadano ejemplar y muy respetado en el pueblo de Fruts. Ejemplar y respetado, pero ahora mismo sin trabajo. La maldita crisis de la Sal había llevado a la quiebra a la factoría de anchoas del pueblo y el señor Salad llevaba más de un año buscando fortuna en Fruts y sus alrededores. De momento los Salads vivían de los ahorros acumulados durante toda la vida por la madre de Pepi. Escasos ahorros delante de las oscuras perspectivas.



Pepi era la Pipa más bonita de todo Fruts. Sin lugar a dudas era la más popular y admirada del instituto del pueblo. No era una pipa cualquiera, era una hermosa pipa de calabaza. Había heredado la textura de su madre y la forma de su padre, ni muy larga ni muy corta, ni muy ancha ni  muy estrecha.

A pesar de tener ya 14 años, Pepi no era consciente de la malísima situación económica por la que atravesaban sus padres y durante más de un mes pidió, suplicó, llegó incluso a exigir un Smartphone. Pepi quería uno  como todas sus amigas, eso fue lo que repitió sin cesar a su madre hasta hacerla llegar a sentir culpable.  En el pasado había sorteado la petición de un teléfono móvil regalándole a Pepi el teléfono viejo de su padre, pero ahora el tema del Smartphone le superaba. Esa misma noche después de cenar la señora Salad le comentó a su marido la nueva petición de su hija. Ambos decidieron comprárselo para navidad. “Nuestra hija no puede ser menos que las demás compañeras de su clase”. Esa fue la conclusión a la que llegaron. Y ambos , ignorantes por completo sobre el aparato en cuestión, compraron el Smartphone y se lo regalaron a Pepi esas navidades.





El Smartphone se convirtió en el amigo inseparable de Pepi. Como una extensión de su cuerpo la acompañaba constantemente en todas sus actividades diarias. “Se le pasará. Son cosas de adolescentes”. Pensó la señora Salad.

Esa primavera llegó un nuevo alumno al instituto de Fruts. Desde la cercana ciudad de Habarson se mudaron los Almonds, el benjamín de la familia era Pist Almond. Un pistacho de lo más apuesto y vivaracho. El primer dia ya era el chico más popular del Instituto. Sus graciosas presentaciones a lo largo del dia le habían servido para ser realmente conocido. Todos/as tenían curiosidad por el chico nuevo. Y ¿Cómo no?, Pepi fue una de las primeras en acercarse a presentarse, intrigada por la personalidad tan sofisticada de su nuevo compañero. En seguida conectaron, ese mismo dia se pasaron el número de teléfono quedando para hablar por la noche.

Pepi, la Pipa; estaba emocionada por esta nueva relación con el chico nuevo del pueblo. Pero Pist Almond venía de la ciudad, de otro mundo mucho más conectado y tecnológico. Aventajado en la materia tenía unos planes muy distintos de los que nuestra amiga se imaginaba.

Durante varias semanas aduló a Pepi sobre su belleza hasta que una noche, tarde; a través del whatsaapp le escribió: “Pepi eres la Pipa más bonita que he visto en mi vida. Te amo quiero estar contigo para siempre. Envíame una foto privada tuya. Sin la cáscara”. Pepi dudó, pero por miedo a perder al chico más popular del instituto accedió. Fue al baño, se fotografió sin cáscara frente al espejo y le envió la foto por whatsapp a su “amigo”. Sin ni tan siquiera saberlo estaba produciendo un Sexting que más tarde le haría muchísimo daño.


A partir de ese momento, todo cambió para Pepi. Al dia siguiente al ir a la escuela contempló aterrada como su gran amigo Pist había enviado su foto a todos los alumnos del centro. El pistacho quería ser aún más popular. Pepi regresó corriendo a casa con los ojos inundados en lágrimas. Entró corriendo en casa y se encerró en su habitación. El mundo de Pepi se llenó de sus fotos sin cáscara. El Smartphone no cesaba de sonar, su página de Facebook se llenó de comentarios despectivos. No quería comer, no quería ir al Instituto, no salía de casa. Pepi ya no era la misma. Su brillante y dorada cáscara se secó y se agrietó. El Ciberacoso pudo con ella. Una noche bajó hasta el puerto y se subió a la barca más pequeña que encontró, remó mar adentro y entre la noche y la bruma Pepi,la Pipa; desapareció. Nunca volvieron a ver a la hermosa pipa de cáscara dorada. De vez en cuando llega alguna respuesta a los mensajes de búsqueda publicados en la red. Pero todo queda en eso, ciberrumores.




Infórmate- Fórmate- Educa- Comparte- Disfruta- Previene- en las #TIC

viernes, 26 de febrero de 2016

Blas era un dragón.

Blas era un dragón. Pero no os penséis que era un dragón pequeñito, de esos que se enganchan a las paredes en Verano, no, no; Se podía decir que Blas era un dragón gigante. A pesar de su terrible y fiero aspecto, era el dragón más noble y bueno que jamás había existido, pero prefería evitar problemas con los demás viviendo alejado del resto del mundo. Su día a día transcurría en las cumbres de las montañas. Vivía en soledad y esto le había agriado el carácter hasta el punto de no querer ver a nadie. Sin darse cuenta se había convertido en un dragón uraño. Habían pasado ya tres años de la última vez que habló con alguien. Hace tres inviernos conoció a Pandora, un águila que pasó una temporada con él después de tener un pequeño accidente en la puerta de la cueva. Pandora era un poco corta de vista y de vez en cuando tenía algún problemilla de aterrizaje. Pasaron juntos un par de semanas. Una vez estuvo recuperada, antes de marcharse, le dijo a Blas:

- Por favor, guárdame esta caja hasta que pueda venir a recogerla- Y levantó el vuelo desapareciendo entre las nubes.

La cueva de nuestro dragón no era muy grande pero supo hacer un hueco para aquella caja sin problemas. Se olvidó de ella hasta que un día de verano, pintando y arreglando las paredes, sin darse cuenta la golpeó con la cola y la tiró. Al caer al suelo la tapa se abrió, Blas no pudo contener la curiosidad y poquito a poco fue asomando la nariz a su interior. La misteriosa caja que había dejado Pandora estaba llena hasta arriba de libros y cuentos. En el pasado había escuchado hablar acerca de esos “libros” de los humanos, pero Blas no sabía leer, ni tan siquiera había visto un libro antes. Cogió uno al azar. En la portada aparecía el dibujo de una ballena blanca y un barco. Léeme, parecía que susurraba Moby Dick desde el Océano. Lo abrió, pero no entendía nada de nada, únicamente veía símbolos negros sobre páginas blancas. Lo que le gustaban de verdad eran las imágenes de las portadas de los libros y las ilustraciones de los cuentos. Durante mucho tiempo se dedicó a clasificarlos según si eran animales, flores, plantas, juegos o colores. Pero Blas quería saber que significaban esos símbolos. Dia tras dia se concentraba sobre los textos esperando alguna respuesta a su curiosidad, pero nunca llegaba. Pasado un tiempo la frustración y el aburrimiento hicieron desistir de su empeño a nuestro gigante amigo verde. Pero la llama de la curiosidad sobre aquellos libros de los humanos que se acumulaban en su cueva ya no se apagaría nunca jamás. 



Un buen día, Blas se levantó como de costumbre y después de asearse, salió al exterior a respirar aire fresco y a buscar algunas frutas para almorzar (Blas no comía ni princesas ni nada parecido, era una costumbre horrible de algunos dragones que no podía soportar). Se encontraba recogiendo fresas y bayas silvestres cuando de repente, escuchó a lo lejos un rumor de voces de niños y niñas. No se lo podía creer!!! Un grupo de escolares del pueblo estaban de excursión y subían montaña arriba.

- Oh, Oh!- Pensó nuestro amigo verde.

Blas, el Dragón.

Los humanos siempre le habían causado problemas. Se escondió entre la maleza tratando de pasar inadvertido, pero su tremendo volumen era muy difícil de camuflar entre la escasa vegetación de la alta montaña. Aún así, su escondite le permitió, sin ser visto, escuchar la conversación de los niños y su profesora:

- Elena, Elena!- Llamaban los niños a su tutora. Pero la profesora hacía caso omiso a sus voces y continuaba subiendo la pendiente.

- Hasta que no lleguemos al campamento no podemos descansar- Contestó pasado un rato, cuando alcanzó un pequeño llano que hacía de balcón al inmenso paisaje que se divisaba desde aquella altura.

- Nos hemos perdido- Se escuchó entre el grupo de escolares.

- Esto nos pasa por no traernos el móvil!- Vociferó con fuerza Lidia, que lo estaba pasando realmente mal sin su más preciado tesoro.

Pasado un buen rato, cuando todo el grupo se hubo reunido, la profesora no tuvo más remedio que aceptarlo. Se habían perdido.

Entre tanto nuestro gigante amigo, que había sido testigo de toda la escena, continuaba oculto tras la maleza y las rocas. El Sol ya hacía rato que se había escondido y la temperatura comenzaba a bajar a toda velocidad.

- Deberíamos hacer un fuego, comienza a hacer mucho frío - Sugirió uno de los muchachos. Exactamente lo mismo pensó Blas, comenzaba a hacer frío de verdad y no había cogido la chaqueta antes de salir de casa. Sin darse cuenta, acostumbrado a la soledad, un tremendo estornudo de fuego salió de su nariz mientras atónitos, el grupo de niños y niñas contemplaban como se encendía la hoguera delante suyo.

- Hola, Buenas Noches- Carraspeó el dragón.

Al mismo tiempo todos los niños y niñas se levantaron del suelo dónde estaban sentados alrededor de las llamas y comenzaron a gritar y correr de un lado para otro como la pelotita del Pou rebotando contra las paredes.

Blas observó durante un par de minutos hasta que instintivamente lanzó un rugido acompañado de una tremenda llamarada.

- ¿Queréis hacer el favor de parar de correr y gritar un momento?- Les dijo al grupo de escolares que se quedaron quietos como estatuas al escuchar la voz del dragón. 

De repente, el único sonido que se escuchaba era el viento silbando entre las rocas cuando de la mochila de uno de los pequeños se resbaló un libro. El ruido seco que produjo al chocar contra el suelo, llamó la atención de Blas. El dragón recogió el libro y se lo acercó a los ojos. En la portada aparecía la figura de dos serpientes formando un circulo sobre un fondo dorado.



- ¿Te gusta? Te lo puedes quedar. Yo ya me lo he leído- Susurró tímidamente Pedro, dueño de aquella añeja copia de "La Historia Interminable".

- Muchas gracias.-Y entonces, a Blas, se le encendió una bombilla. – Lo que me gustaría de verdad, es aprender a leer.

- Podemos enseñarte- Contestaron algunas de las niñas más atrevidas del grupo.

- Puedes venir al colegio con nosotros cada día y aprender.- Apuntó la profesora que continuaba escondida detrás de un improvisado camuflaje de ramas y hojas.

- Me gustaría muchísimo- La sonrisa de Blas se extendió rápidamente de oreja a oreja en su gran cara.. Por fín podría leer todos los libros y cuentos de Pandora que tenía en casa bien ordenaditos.

- Pero antes, ¿Nos puedes ayudar a volver al pueblo?- Le preguntó uno de los niños al dragón.

- Eso está hecho!- Contestó muy contento el gigantón.

Sin decir más, Blas extendió sus alas hacía el suelo y los niños y niñas comenzaron a subir a su lomo. En menos de lo que se tarda en decir: “cacahuete”, Blas dejó a los niños delante de la puerta de la escuela. Se despidió hasta el día siguiente y volvió volando a su cueva para preparar la mochila de la que iba a ser su primera clase. A partir de ese día, hubo un alumno más en la escuela del pueblo: Blas, el Dragón. Un dragón que ya nunca dejó de leer. 





jueves, 18 de febrero de 2016

La habitación


El primer día de curso, Carlos entró en clase y vio a un grupo de niños que se amontonaban alrededor de su amigo Marcos. Marcos era el centro de atención de todos los niños porque se encontraba enseñando y presumiendo de su nuevo y flamante teléfono móvil.

- ¡Hola!- Exclamó en voz alta. Pero la presentación de Marcos tenía a todos los niños y niñas completamente embobados. La envidia se apoderó completamente del celoso Carlos.

Carlos volvió  del colegio muy enfadado y de un portazo hizo notar que ya estaba en casa. Desde su habitación mientras lanzaba la mochila con rabia al suelo, gritó a su madre que se encontraba preparando la comida en la cocina:

- ¡Mamá!, ¡Quiero otro teléfono!- Y cerró la puerta de una patada.

Al escuchar el estruendo la madre de Carlos se secó las manos con un trapo y fue a ver que le pasaba a su hijo. Temerosa abrió la puerta de la habitación del niño y le preguntó dulcemente:

- ¿Cómo ha ido el primer día de cole?- Un gesto ansioso se reflejaba en su rostro mientras esperaba la respuesta.

-¡Este teléfono es una porquería, quiero otro teléfono y lo quiero ya!- Exclamó Carlos mirando fijamente a su madre.

La madre de Marcos volvió a la cocina apagó el fuego y salió de casa para comprarle otro teléfono a su hijo. Tenía miedo de él, tenía miedo de sus arrebatos y tenía miedo de que le hiciese daño.

La verdad era que los cuatro o cinco últimos regalos que había recibido el niño habían sido teléfonos móviles. Cada rabieta del niño era otro teléfono estrellado contra la pared. Carlos tenía varios cajones de su escritorio lleno de teléfonos rotos, cables y cargadores. Ahora el niño quería otro teléfono y sabía que su sometida madre se lo iba a comprar. Ahora quería el mismo teléfono que tenía Marcos. El niño no soportaba los celos, no quería sentirse inferior.

El niño cerró la puerta de su habitación y no salió ni para comer. Ya por la tarde, la madre de Carlos tocó débilmente la puerta de la habitación del niño y casi susurrando dijo:

- Carlos ya te he comprado el teléfono.

La puerta de la habitación se abrió, el niño cogió la caja y mirando a su madre con desprecio, volvió a cerrar la puerta.

 La puerta de la habitación de Carlos


La madre de Carlos daba todos los caprichos al niño porque sabía que si no lo hacía así, su hijo se transformaba en un tirano. Fuera de casa se comportaba como un niño dulce y encantador pero dentro sometía a su madre como un verdadero dictador. Toda la vida familiar giraba en torno a él y cuando no era así, se encargaba de transformar en un verdadero infierno la vida en el hogar. Patadas, puñetazos, golpes y gritos eran su estrategia para conseguir todo lo que se proponía. La puerta de su habitación tenía varios agujeros de los arrebatos que había tenido anteriormente. Cada vez que la madre de Carlos los veía, se acordaba de lo desagradable que podía llegar a ser su hijo y se acordaba de los momentos de miedo que había sufrido. El niño no admitía un no a sus reclamaciones, lo único que quería y permitía escuchar era sí.

Todos los antojos que tenía el niño los tenía, todos los caprichos que se le antojaban los conseguía. Había convertido a su madre en una verdadera esclava del terror.

Pasaban los meses y la habitación del niño cada vez estaba más llena de trastos. Aunque su madre había intentado en varias ocasiones hacer limpieza, el niño montaba en cólera y la mujer desistía. El espacio en la habitación de Carlos cada vez era más reducido. Ropa nueva, patinetes nuevos, consolas de videojuegos nuevas y teléfonos nuevos que ocupaban ya casi toda la habitación.

Una mañana, al ver que su hijo no se levantaba, la madre de Carlos tocó a su puerta:

- Carlos, hijo, levántate ya que vas a llegar tarde al colegio- Le dijo a través de los agujeros de la puerta.

Pero no obtuvo ninguna respuesta. La mujer intentó abrir la puerta pero la infinidad de cosas que había en la habitación se lo impidieron. Era imposible, estaba completamente bloqueada.

- ¿Carlos hijo mío, dónde estás?- Le gritó desesperada.

Pero el niño no respondía. La madre de Carlos llamó a la policía y estos se presentaron en la casa acompañados de los bomberos. Ni la policía ni los bomberos pudieron hacer nada por el niño. Había desaparecido, la habitación se lo había tragado.

Con los ojos empapados en lágrimas, la madre de Carlos preguntaba a los bomberos:

- ¿Qué le ha pasado a mi hijo? ¿Dónde está?- Repetía sin cesar.

Uno de los bomberos se acercó a la mujer y le dijo:

- Señora ¿Nunca pensó en decirle a su hijo no?







jueves, 11 de febrero de 2016

Said


 Said


Aquella mañana era diferente, la casa estaba fría y vacía. Papá y Mamá habían vendido todo lo que pudieron, los muebles, los electrodomésticos, los recuerdos, todo. Únicamente quedaban dos bolsas de plástico con ropa junto a la puerta en el pasillo. La puerta de mi habitación se abrió y vi la figura de mi madre acercarse a mi cama, me susurró:

- Said, ángel mío, es hora de levantarse.

Ella no había dormido. Lo sabía por qué la escuché llorar durante toda la noche mientras mi padre la consolaba.

El desayuno fue rápido, no nos quedaba nada, ni comida ni nevera. Bebimos un vaso de leche cada uno mientras escuchábamos los estruendos de las explosiones, cada vez más fuertes y cada vez más cerca.  Los aviones se acercaban al centro de la ciudad y dejaban caer sus bombas sobre las casas.  Ya no quedaba casi ningún edificio en pie en la calle donde vivíamos, quizás tres o cuatro. Ya no era una ciudad.

No tenía muy claro que iba ser de nosotros, únicamente recuerdo a mi padre explicándome que debíamos salir de la ciudad y que nos marchábamos de viaje. Debíamos salir de la ciudad antes de que alguna bomba cayese sobre nuestra casa. No tenía claro a qué tipo de viaje se refería mi padre. ¿Nos íbamos al pueblo de la abuela? ¿Nos mudábamos a otra ciudad? No entendía nada de lo que pasaba a mi alrededor. ¿Qué era la guerra¿? ¿Por qué los aviones que antes me gustaban tanto cuando los veía pasar, ahora eran señal de destrucción y muerte?

Papá y mamá cogieron las dos bolsas con nuestra ropa y bajamos hasta la calle. Lo mismo de cada día, personas corriendo de un lado para otro, llantos, gritos y explosiones.

Mi tío Yasar nos esperaba en la esquina de la calle en su coche. Corrimos todo lo que pudimos pegados a las paredes de los edificios hasta que llegamos al coche y nos subimos. A pesar de que el coche tenía las ventanillas subidas, los ruidos de las explosiones y los gritos de la gente se escuchaban con claridad. Esquivando escombros y hombres armados, llegamos al límite de la ciudad, donde bajamos del coche.

- Hasta siempre, Yasar, hermano. Siempre te llevaré en mi corazón- Le dijo mi padre a mi tío con los ojos llenos de lágrimas.

Caminamos hasta las montañas. A medida que avanzábamos otras personas se unían a nuestra marcha. Éramos un grupo bastante grande cuando llegamos a la costa. Nunca había visto el mar, me pareció precioso, enorme y precioso. Por un estrecho camino bajamos hasta la playa. No pude resistir la tentación de correr a tocar el agua pero cuando estaba en la orilla, escuché a mi madre llamándome casi a gritos:

- Said, ven aquí ahora mismo- Me asusté y retrocedí. No acababa de entender por que mi madre se enfadaba tanto.

El día se hizo noche y seguíamos en aquella playa de rocas. Pequeños grupos de personas se reunían alrededor de fuegos improvisados. Hacía frío, mucho frío y me cobijé entre las piernas de mi padre, bajo su abrigo.

-¿Qué estamos esperando, Papá?- Le pregunté a mi padre mientras se me cerraban los ojos.

- Tranquilo, duerme- Me respondió.

Cuando desperté todavía era de noche. Mi padre me llevaba en brazos y me dejó en el suelo. Mis pies ya no notaban las duras rocas de la playa, ahora notaban algo blando, mojado y frío. Era una barca de plástico.

Papá, mamá y yo hicimos un ovillo bajo una manta en un rincón de aquella barca de plástico. Las personas de la playa continuaban subiendo a la barca y nuestro ovillo se hizo más pequeño. Algunos hombres empujaron la barca y notamos como se balanceaba en el agua. Recuerdo a mis padres rezar susurrando bajo la manta que nos cubría a los tres. Se escuchó un motor y notamos un fuerte impulso.

Pero esa noche el mar no quería amigos, embravecido, con mucha fuerza golpeaba la barca una y otra vez. Recuerdo que la barca de plástico llena de gente volcó y ya no recuerdo nada más.



jueves, 25 de junio de 2015

"Troll Hunter", el Rey Midas y Youtube

“Troll Hunter” es una genial película noruega perteneciente al género fantástico que fue rodada a modo de falso documental y se estrenó en el 2010. Hace muchísimo tiempo que no escuchaba hablar tanto de Trolls, desde que el entrañable David asomaba la nariz por nuestros televisores. Los Trolls actuales no son de los que van todo el día con el moco colgando (o si), pero si que son igual de peligrosos. Los Trolls del 2015 viven en Youtube, tienen la misma hambre devoradora y van mutando conforme se adaptan a los canales en los que habitan. Autobautizados Trolls siguen el rito de Trollear, que es burlarse de alguien de forma sarcástica y cafre. En muchos casos de forma totalmente salvaje, con una falta de educación total, rozando (y en muchas ocasiones tocando) la apología de la xenofobia,  la vulgaridad, la incultura y  la homofobia. Atacando sin piedad a todo lo que resulta diferente (Como los monos del comienzo de “2001, Una odisea en el espacio”). Personajes que pretenden hacernos creer que escriben libros sin ni tan siquiera haber leído uno en su vida. 


Troll Hunter (2010), dirigida por André Øvredal 

En casa hace unos meses estalló la polémica cuando el mundo digital de mi hijo y el mío colisionaron a raíz de su constante visionado de vídeos protagonizados por “Gamers” en Youtube. Gamers o probadores de juegos existen desde que existe la industria del videojuego, mucho antes incluso de existir Youtube. Al principio lo tomé como un entretenimiento banal y no le presté demasiada atención, pero al ir pasando los días mi punto de vista cuarentón se fue endureciendo y haciéndose más crítico hasta llegar a prohibirle la reproducción de este tipo de videos. Craso error, ya que como todos sabemos, la prohibición genera aun más tentación y deseo. No llego a entender que tipo de satisfacción puedes obtener de ver un vídeo de una persona jugando un juego y comentándolo con voz de pito mientras podrías estar jugando tu mismo. Pero no podemos negar la evidencia de su alucinante poder global de convocatoria por que los números hablan por si solos. No podemos negar que, hablando analíticamente ("Mandamiento Marketiniano”), estos señores arrasan. Con más subscriptores que los grandes equipos de fútbol y más aun que los grandes ídolos de la música, se pasean por la actual escena de Internet embolsándose supuestamente unos beneficios que jamás alcanzaría ningún equipo de élite dedicado al marketing profesional.

GOLD

Actualmente los temidos Trolls comienzan su invasión del mundo analógico en formatos de libros, cómics y puestas en escena en teatros (Increíble pero cierto). Evidentemente las rémoras que siguen a este tipo de fenómenos mediáticos han olisqueado el beneficio económico y están guiándolos por el buen camino, el camino del dinero. Personalmente pienso que considerar y difundir este tipo de fenómeno como algo cultural es una aberración y un intento de legitimizar en modo offline el apoteósico éxito que han cosechado en la red. Son los nuevos Reyes Midas en formato #3.0. Las personas de mi generación jamás podrán llegar a entender este fenómeno por completo, ni tan siquiera lo intentéis, os acabaréis haciendo daño. Gracias a la televisión, estábamos acostumbrados al encumbramiento de seres completamente neutros hasta el cielo de los medios de comunicación. Ahora los tiempos han cambiado y le toca el turno a los personajes surgidos de Internet. Comparto totalmente con Humberto Eco (Escritor y filósofo italiano) su opinión de que: "No se puede frenar el avance de Internet" y que el problema de la Red: "No es solo reconocer los riesgos evidentes, sino también decidir cómo acostumbrar y educar a los jóvenes a usarlo de una manera crítica".

He leído diversos artículos sobre el tema de los Youtubers/ Gamers. Ninguno hacía referencia a los segmentos de edad sobre los cuales influencian este tipo de “profesionales” de la red. Lo cierto es que los llamados Gamers de Youtube tienen su público y subscriptores en franjas de edad realmente bajas, entre 10 y 15 años. Gran parte del éxito de los Gamers a parte de los vídeos, son los comentarios que se alojan en ellos. Comentarios subidos por los usuarios y subscriptores que no son regulados de ninguna forma y producen verdadera vergüenza ajena. Y aquí es donde hemos fallado como padres. Deberíamos ser nosotros los que filtrásemos todo el contenido basura antes de que llegue a manos de los pequeños. Es nuestra responsabilidad el educar sobre el manejo de un Smartphone antes de entregárselo. También es responsabilidad de los papás y de las mamás educar inculcando los valores necesarios para que los peques se comporten y actúen en las redes como personas respetuosas.

Antes de entrar en disputas familiares sobre temas que no vamos a llegar a entender y en las que no vamos a sacar nada en claro, mejor eduquemos a nuestros hijos para que sean personas con criterio y no se dejen llevar por modas pasajeras o por influencias impuestas de forma ignorante por las masas. Creo que existe el sentimiento generalizado entre los subscriptores de este tipo de canales, de formar parte de algo grande, importante y conocido de forma global. De esta forma ellos también se sienten grandes, importantes y de alguna forma conocidos globalmente.



No olvidemos que existen más tipos de Youtubers, no sólo existen los Gamers. Existen personas que realizan un trabajo realmente bueno y útil relacionado con otras temáticas. En Youtube podemos encontrar canales de tecnología, deportes, música y humor, moda y belleza o contenidos familiares (Infantiles y consejos para padres). También podemos encontrar canales con Youtubers y contenidos realmante buenos relacionados con la educación. Considerar esto una profesión? Es algo totalmente subjetivo. Faltan muchísimos años para que en este país se alcance el nivel de por ejemplo, Estados Unidos, donde un grupo formado por los Youtubers más importantes han llegado a entrevistar al presidente Obama.

Fuentes: actualidad.rt.com/ El País/ Jose Romero


sábado, 30 de mayo de 2015

Fresco, un chivo con sueños.

Todos los animales de la granja estaban bastante nerviosos. Casi era final de Mayo y sabían lo que significaba. Cada año por estas fechas, todas las hembras de la comunidad daban a luz a sus “retoños”. La actividad era frenética, tanto por parte de los humanos como por parte de los animales. Unas incesantes entradas y salidas de los establos, porquerizas, corrales y gallineros con todo tipo de materiales y utensilios; pronosticaban los cambios que estaban por venir.

La cabra de la granja, a pesar de ser primeriza, fue la más madrugadora. Con los primeros rayos del Sol, de su establo salieron a tropezones cuatro chivos. Tres de color blanco y uno mezclado, de un color gris oscuro y negro. Cegados por la luz del día, los tres chivos blancos dieron media vuelta y regresaron rápidamente junto a su progenitora. Pero el chivo gris, guiado por el sonido del agua del río que delimitaba la granja, avanzó en línea recta buscando el origen de ese murmullo que escuchaba.

Fresco era de color gris oscuro y negro.

Con dificultad llegó a la orilla pero resbaló, cayendo de cabeza al agua. Al principio, chapoteó con energía, pero pasados unos segundos se dejó llevar por la corriente y se sumergió. Lejos de asustarse, el animal comenzó a disfrutar en ese entorno completamente extraño. Bajo el agua el pequeño chivo daba vueltas sobre si mismo, formando espirales. Cuando notaba que le faltaba el aire sacaba la cabeza, respiraba y volvía a sumergirse de inmediato.

Uno de los granjeros que observaba la escena, sacó del agua al chivo y exclamó:

- ¡Vaya susto te has llevado! Te llamaré Fresco, por que así te has quedado, empapado y bien fresquito- Tras observar que el animal se encontraba en perfectas condiciones, lo dejó con cuidado en el suelo.

A la mañana siguiente, Fresco salió de su establo y se dirigió directamente al río. Al llegar a la orilla, sin pensárselo dos veces, se lanzó al agua. A pesar de las burlas de sus hermanos, el chivo pasó un buen rato disfrutando. Esta vez no necesitó la ayuda del granjero y salió por su propio pie.

Las burlas de sus hermanos y del resto de animales de la granja eran continuas, a veces bastante crueles, pero no hacían mella en el pequeño chivo que cada día ejecutaba su ritual. A Fresco le encantaba el agua. En el río, se sentía libre y feliz.

Una mañana los tres hermanos de Fresco le siguieron en su recorrido sin dejar de reírse. El animal no se detuvo ni un momento y tal como hacía cada día, llegó a la orilla del río y se lanzó al agua. Absortos en sus risas, los hermanos de Fresco no se percataron de cómo eran de resbaladizas las hierbas de la orilla. Uno tras otro, como le había ocurrido al pequeño chivo gris el primer día, cayeron sin remedio en el agua.

- ¡Ayúdanos, Fresco, nos ahogamos!- Repetían sin cesar.

Sin dudarlo ni un instante, el experimentado nadador agarró fuertemente con los dientes por las orejas a sus hermanos y los sacó del agua.

 Fresco, un chivo con sueños.
Fresco, un chivo con sueños.


A la mañana siguiente, mientras se dirigía al río, los tres hermanos del chivo le siguieron en silencio. Esta vez sin reírse ni burlarse. Nunca más se burlaron de él. Ni sus hermanos, ni ningún otro animal de la granja. 


sábado, 15 de junio de 2013

El viento de los sueños.

Leemos un cuento?

Era una noche como cualquier otra noche de lluvia. Silencio, oscuridad y el sonido del agua viva cayendo y abriendo pequeños ríos en el suelo. No notaba nada especial en el ambiente. Nada me hacía presuponer que iba a ser testigo de un hecho insólito y excepcional.

Alguna vez os habéis fijado en que en las noches de lluvia los caracoles suben al lugar más alto que tienen a su alrededor? No? Fijaos. Queréis que os explique porqué? Pues bien, retomando el punto de inicio de esta historia, esa noche me encontraba en el patio trasero de casa, de madrugada, cuando observé a una gran cantidad de caracoles que poco a poco subían buscando un lugar elevado, en un muro, en los árboles y en los arbustos. En las paredes de casa se daba cita una auténtica maratón en busca de la chimenea.


Noto una sensación extraña en los oídos, un zumbido, un rumor. Acerco la oreja a la pared y esto es lo que escucho:

-         Tonto el último!-
-         Babo, eres un pesado. Siempre haces la misma broma-

La cena me ha sentado mal, no puede ser. Y acerco de nuevo la oreja a la pared:

-         Yo seré pesado, pero llego el primero y cogeré el mejor sitio.
-         Guárdame un sitio a tu lado!
-         No decías que era muy pesado, jajaj-

La primera intención fue salir corriendo en busca del teléfono móvil para grabar aquello que estaba pasando, fuese lo que fuese. Pero me senté en una de las sillas y me limité a observar y a escuchar:

-         Venga, rápido, que ya está aquí!- Anunciaba el primero de los caracoles que alcanzó la cima de la tapia.

¿Qué era lo que estaba aquí? Pues era ni más ni menos, el viento de los sueños. Un aire que los recogió uno por uno y se los llevó envueltos en una espiral de vapor, sonidos muy suaves y colores brillantes. Una espiral que le dio a cada caracol una nueva forma y vida según los sueños que habían acumulado a lo largo de su vida. Hubieron que se transformaron en caballos, otros en gatos, algunos en fieras salvajes. Algunos pocos incluso se transformaron en peces y pájaros, pequeños, medianos y grandes.

Al igual que salen disparadas las chispas de un castillo de fuegos artificiales, cada ser salió disparado en una dirección y la espiral, los caracoles y los animales desaparecieron.


Me levanté de mi silla y me fuí a la cama pensando:

"Cuidado con lo que sueñas por que alguna noche de lluvia quizás te toque el viento de los caracoles".




lunes, 27 de mayo de 2013

El primitivo mundo de los Teléfonos Móviles.

El vestíbulo-recepción de Móvilandia es espectacular. El suelo es de cristal transparente y se ven pasar las nubes y los pájaros volando por debajo de nuestros pies. La decoración futurista nos traslada a un universo de ciencia-ficción. Después de bebernos el estupendo refresco que nos han servido y tras comprobar que está todo el grupo reunido, una cinta transportadora nos sumerge, a través de un puente colgante, en el primer mundo de Móvilandia. El primitivo mundo de los Teléfonos Móviles.



Los aparatos que encontramos en el primer planeta de la Galaxia de Móvilandia son sencillos teléfonos móviles con las únicas funciones de realizar y recibir llamadas. Nos explican que también tienen una pequeña agenda integrada por 10 números considerados importantes para el menor. Este gadget es sin duda el mejor para iniciar a los más pequeños en el mundo de las #TIC. No necesitan más. Deberíamos seguir las indicaciones y fijar la edad de esa entrada en el mundo de la telefonía móvil entre los 12 y los 15 años.

-         Me aburro ,Mamá!- Se escucha decir a una niña pelirroja mientras estira la falda de su madre.

Los menores de hoy día están acostumbrados a recibir una gran cantidad de impactos relacionados con el mundo tecnológico y evidentemente esta primitiva muestra de tecnología se les queda rápidamente corta. Es en este momento, cuando los papás y las mamás debemos hacer fuerza, buscar alternativas o mentalizarnos en la necesidad de una implicación directa en la educación en Internet y las redes sociales de nuestros hijos antes de pasar al segundo planeta de Móvilandia, habitado íntegramente por Smartphones.



Aquí la cosa ya cambia. Un torrente de colores y símbolos nos envuelve en un torbellino de nombres, iconos, símbolos, números, y sobretodo fotografías, muchísimas fotografías y vídeos que se comparten instantáneamente con multitud de usuarios. Algunos conocidos y muchísimos desconocidos.

Complicado mundo para los menores, complicado mundo para los adultos? Necesitamos unas mínimas indicaciones antes de poner los pies en Smartphone World. El guía del grupo nos acompaña hasta un anfiteatro de aspecto griego y ocupamos los asientos frente al escenario.

Aparece un actor caracterizado de lobo:

-   Bienvenidos al maravilloso mundo de los Smartphones!!! Bienvenidos y bienvenidas! Grandes, pequeños, adultos y niños! Olvidaos de todo lo que habéis conocido hasta ahora. Aquí encontraréis un mundo de diversión y entretenimiento sin fin.

De repente un inmenso castillo de fuegos artificiales  se dispara desde atrás del escenario:


- Wow!! Nos quedamos con la boca abierta.

lunes, 20 de mayo de 2013

Antes de aterrizar en Móvilandia, me acuerdo de Marta.


La azafata que nos anuncia la llegada a Móvilandia se parece mucho a una compañera que tengo en el curso de Bonsais, me chiflan los Bonsais. Si no fuera por la diferencia de estatura es idéntica a mi amiga Marta.




Marta es una chica realmente agradable y simpática. Es muy conocida en el barrio dónde vive, un barrio de familias humildes. Es una vecina muy concienciada y comprometida, siempre se ha preocupado de ayudar a los demás y todos conocen su generosidad. Es habitual verla participar en cada uno de los eventos benéficos que se organizan en la comunidad. Su debilidad son las personas mayores y cada día se reserva un tiempo para echar una mano a cualquiera de los ancianos y ancianas de su escalera.

Desde hace dos años vive con su novio, Marcos. Juntos comparten un piso chiquitito pero muy acogedor, dos habitaciones y un pequeño patio, no necesitan más. Trabaja como Secretaria de Dirección en una multinacional del sector químico. Le encanta su trabajo, le permite estar todo el día en constante comunicación con el resto de miembros de la empresa y eso es un incentivo en su día a día. “Cotorrita” la llamaba su abuelo, y es que a Marta le encanta hablar.

Las tareas diarias que realiza una Secretaria de Dirección son muy variadas. Algunas son muy entretenidas y agradables de realizar, pero hay otras que se hacen un poquito aburridas y pesadas.

Una de las tareas que últimamente le encomiendan y no le gusta nada en absoluto, es la de echarle un vistazo a los perfiles de los nuevos candidatos que llegan a diario. Tal es la confianza que tiene depositada en ella su jefe que el criterio de la chica es tenido en cuenta como si del Director General se tratase. Cuando llega una nueva candidatura, ella es la encargada de “Googlear” al candidato y según los resultados que aparezcan, ese expediente no pasa su criba y evidentemente no llega a los despachos de RRHH de la empresa.

-         Marta, échale un vistazo a este currículum, y me comentas - Le dice Ignacio, el jefe directo de la chica, asomando la cabeza por la puerta de su despacho.
-         Ahora mismo, Ignacio- Ya van seis esta semana, pensó Marta.


Y tras buscar en el navegador el nombre del candidato, mientras subía y bajaba el ratón, pensaba: “Que clase de educación en Internet y en las Redes Sociales han recibido estos chicos y estas chicas?

Y es que los resultados en la inmensa mayoría de casos eran grotescos. De entre la enorme cantidad de curriculums que gestionaba cada mes, se podía salvar uno o dos por los pelos. Había de todo: personas poco, medio o muy preparadas. Personas incluso con dos carreras y con muchos años de experiencia. Pero todos y todas se olvidaban de algo fundamental. De nada sirve tener un currículum vitae excepcional si no tenemos cuidado de mantener una correcta imagen digital en Internet.

Marta era muy consciente de que cada curriculum que no pasaba su filtro significa la ruptura  en seco de las esperanzas y sueños de los candidatos y de sus familias. Cada día era testigo directo de los dramas que se sucedían en su barrio debido a la actual situación del mercado laboral. Pero no podía pasarle como válido a su jefe un currículum de un candidato o candidata que tuviese una marca negativa en la red. No podía pasarle el currículum de Juan Pérez, licenciado, tres idiomas y al buscar su nombre en Google, aparece el tal Juan Pérez evidentemente en estado de embriaguez, un día de fiesta con sus amigos semidesnudos alrededor de una piscina. O encuentras a la recién diplomada Cristina Hernández de botellón con las amigas, con los ojos rojos como el fuego. O en el peor de los casos encuentras a Perico de los Palotes en el exhibicionista y repetido hasta el infinito posado ante el espejo del cuarto de baño, luciendo pectorales.

Y vosotros me diréis: Es que el actual mundo profesional no funciona de esta manera que nos explicas.

-         EKKKKK! Error.

La mayoría de curriculums que se envían a las empresas acaban tal cual antes habéis leído, con una simple búsqueda en Google, que todo lo sabe y todo lo conserva bien fresquito.



Bajamos de nuestro super-avión y en seguida nos dan la bienvenida a Móvilandía con un refrescante zumo tropical. Es el primer contacto de los más pequeños con el mundo de los teléfonos móviles y los Smartphones. Esta parada del viaje va a ser muy importante.







viernes, 17 de mayo de 2013

Bienvenidos a Móvilandia.


Bienvenidos a Móvilandia!!!

¿Para qué necesita un niño/a un Smartphone en su vida cotidiana? ¿No pecamos de un exceso de modernidad en este aspecto?

En este país la edad de iniciación de los menores en el uso de los teléfonos móviles y Smartphones es escandalosamente temprana. ¿Por qué vivimos esta situación con total normalidad?

Simplemente por que existe un desconocimiento absoluto social generalizado del mundo de Internet y las Redes Sociales. Si los padres y madres estuviésemos correctamente informados, os puedo asegurar que la edad del inicio en el uso de estos aparatos se iba a retrasar considerablemente.

¿Qué hace un niño/a con Smartphone? Nada. No olvidemos que un Smartphone es un microordenador portátil. Con sus muchísimas ventajas en cuánto a comunicación se refiere y también con sus inconvenientes. ¿Qué inconvenientes puede tener un Smartphone para un niño/a? Pues sencillamente todos los problemas derivados del mal uso o el uso incorrecto del mismo.



Es absolutamente necesario ofrecer a los peques una formación en las #TIC antes de dejar que se embarquen en ninguna aventura digital. La falta de una educación en Internet y las Redes Sociales puede pasarles factura de muchísimas formas. La huella en Internet no se borra y las imágenes permanecen. Una vez que colgamos una imagen en Internet o la enviamos a través del teléfono móvil o Smartphone, perdemos completamente el control sobre ella. Esta es una premisa que los padres y madres de hoy en día debemos incluir en el decálogo del buen uso de los dispositivos móviles antes de entregar cualquiera de estos gadgets a  nuestros hijos.

Fórmate- Educa- Protege!

viernes, 3 de mayo de 2013

Tolerancia, Amistad y Respeto.


El tren se detiene, bajamos nerviosos y emocionados como los niños al descubrir algo nuevo. “Respeto” es un típico pueblo mediterráneo que se encuentra situado entre el mar y la montaña. Es un pueblo realmente precioso. La construcción de las casas con el paso del tiempo se ha integrando en el paisaje de tal forma que es difícil distinguir entre viviendas, parcelas, verjas, árboles y rocas.


Todos los lugareños dividen su jornada de trabajo entre el mar y los campos que rodean el pueblo. Hoy en día, “Respeto” funciona de una forma bastante autosuficiente. La agricultura, la ganadería y la pesca son el motor que mueve el día a día del pueblo.


Los habitantes de “Respeto” son las personas más amables que te puedes encontrar. Desde bien pequeños aprenden tres valores fundamentales en la escuela: Tolerancia, Amistad y Respeto;  por uno mismo y por los demás.

Más que aprender Tolerancia en la escuela, lo que de verdad aprenden es, a no perderla. Los niños no tienen prejuicios. Somos los adultos los que contaminamos de alguna manera sus pequeñas cabezas, arrastrados por la ignorancia, la incultura y el miedo a lo desconocido. Los profesores de la escuela del pueblo trabajan muy duro para que esa tolerancia se mantenga y no se pierda con la entrada al mundo adulto.

En el cole de “Respeto”, los niños y niñas aprenden el verdadero sentido y valor de la amistad y de cómo al igual que el amor, ésta también se ha de regar a diario para mantenerla viva y fresca.  

Y lo más importante, los escolares del pueblo, aprenden el significado real de la palabra: Respeto. Comenzando por conocerse y aceptarse uno mismo. De esta forma comienzan a conocer y aceptar su entorno y a sus semejantes.

“Respeto” se va haciendo cada vez más pequeño en el horizonte mientras siento que el tren acelera sobre las vías. Quizás es que ya no está enfadado. Quizás es que le está comenzando a gustar este viaje y quiere llegar cuanto antes a la siguiente parada. De todas formas, nos vamos de Respeto con muy buen sabor de boca. Nos vamos con algunas buenas recomendaciones que podemos aplicar sin problemas en el mundo online.

Para ser buenos ínternautas y navegar con seguridad podemos seguir en nuestra navegación las tres premisas que aprenden los niños de “Respeto”.

1- Tolerancia por las opiniones expresadas en la red. Detrás de cada publicación y fotografía siempre hay una persona de carne y hueso.


2- Amistad. Debemos transmitir a los menores que el hecho de tener un gran número de contactos no implica ser una persona  relevante o famosa. Conservaremos y confiaremos únicamente en nuestros contactos reales contrastados.

3- Por último que no menos importante, RESPETO. Respeto por las publicaciones y personas que no sean de nuestro agrado. Respeto por nuestras propias publicaciones. No por mostrar más tu vida privada vas a ser más conocido. El nivel de la privacidad de tus publicaciones ha de ser el mismo que el nivel de privacidad que mantienes en la vida real.

Hace unos días leí un buen ejemplo para ilustrar el tema de la privacidad de las publicaciones de los menores en la red, decía así: “No publiques ninguna fotografía en Internet que no te gustaría ver colgada en el tablón de anuncios de tu colegio o Instituto”.

Me trae de vuelta al mundo real desde mis pensamientos el movimiento de la puerta del vagón que queda delante mio, desde el otro lado llega el aroma de la cena. Eso le hace recordar a mi estómago que no hemos comido nada desde hace un buen rato, y el rugido de mi barriga resuena como un león haciéndose notar en medio de la sabana.





miércoles, 1 de mayo de 2013

Aceptando "Realidades Virtuales".



Muy lentamente comenzamos el viaje sobre los raíles mientras nuestro tren parece quejarse al lanzar un agudo silbido. El aire limpio de la mañana que entra por la ventanilla despeina mi flequillo mientras ojeo el diario. Paso la página, y Plás!, tropiezo con una de esas desagradables y tristemente cada vez más habituales noticias sobre redadas policiales contra la pornografía infantil en la red. Otro triunfo policial contra los ciberdelitos, por suerte cada dia son más. Pero a pesar de aumentar el número de redadas policiales y denuncias, no hay suficientes policías y juzgados en el mundo para combatir todos los comportamientos delictivos que se producen diariamente en la red.


Una avalancha de preguntas cae a plomo sobre mi cabeza. De algunas conozco la respuesta, de otras no. Pero al leer este tipo de noticias  lo que de verdad siento, es indignación. No únicamente la triste indignación que se siente por los pederastas y pedófilos. Siento indignación y vergüenza ajena por la parte que nos toca como padres y madres. Puede resultar duro leer estas lineas pero es una evidente realidad que debemos aceptar.  




"Proporcionar a tus hijos el acceso a Internet sin educarlos previamente es igual que lanzarlos a un mar repleto de tiburones".

Ante la ausencia de una educación digital, es responsabilidad de los padres el educar a los más pequeños en el ámbito #3.0. Educar para prevenir posibles “accidentes” y educar para disfrutar con respeto de la red.

El tráfico de contenidos de abierto carácter pedófilo es enorme. No podemos dejar entrar a nuestros hijos en Internet y las Redes Sociales sin proporcionarles una educación al respecto. Es simplemente sentido común. El mismo sentido común que nos guía en la vida Offline y que por desgracia, muchísimas personas no lo acaban de aplicar de igual modo en el mundo Online.

La red no es la culpable de los comportamientos pedófilos, pero sí los facilita. En Internet los pederastas y pedófilos se sienten seguros tras el falso anonimato bajo el que actúan. En Internet este tipo de ciberdelincuentes encuentran a otros muchos “iguales” con lo que la percepción de la gravedad de sus actos disminuye y se normaliza.

Los padres y madres que estén dispuestos a involucrarse en la educación 3.0 de sus hijos deben aceptar y admitir la realidad actual de estos temas en la red. De esta forma aprendiendo y formándonos es como poco a poco avanzaremos en nuestro camino hacia la seguridad en la red para los peques.

Recorremos kilómetros entre bosques de pinos y poco a poco, el tren, nos acerca a la costa. El meláncolico aroma del mar recorre el vagón y me hace recordar escenas de pasados veranos. Chu-Chu! Delante nuestro se presenta el primer túnel, tranquilos, es cortito.


-Nos acercamos a una estación!- Se escucha desde las primeras filas. El tren comienza a reducir su marcha por que llegamos al pueblo de "Respeto".

- Coge la cámara y la chaqueta que bajaremos a visitarlo...


lunes, 29 de abril de 2013

El tren de ClickPadres está a punto de efectuar su salida.



¿Estáis listos chicos/as? Chu-chu!! El tren destino a Internet y las Redes Sociales está a punto de efectuar su salida. 

-Es nuestro tren, que no se nos escape!.

No estamos hablado de un tren cualquiera, nuestro tren es un tren mágico. Abróchense los cinturones que vamos a despegar. ¿Pero cómo? ¿Despegar? Pues sí, ya os avisé que era un tren mágico.

Éste es el momento en el que una de las azafatas de a bordo, realiza la demostración del protocolo a seguir en caso de emergencia. Pues hoy vamos a realizar el papel de “azafatos” y antes de despegar, comenzaremos con el protocolo de actuación en caso de emergencia:

- "Bienvenidos a bordo, en caso de necesitarlo, nuestro supertren dispone de varias salidas de emergencia señaladas con un indicativo rojo fluorescente. Diríjanse siempre a la más cercana". 


¿Cómo podemos abrocharnos los cinturones de seguridad las papás y las mamás antes de comenzar el viaje hacia Internet y las Redes Sociales?, y mejor aún; ¿Cómo podemos abrochar el cinturón de los más pequeños? Pues antes de nada, antes de ni tan siquiera salir de la estación, vamos a establecer unas pautas de comportamiento 3.0 a seguir dentro de casa que de cara al futuro nos van a ser de muchísima utilidad.

Vamos a educar para prevenir y abusar de Internet engancha. Necesitamos establecer una comunicación directa, libre y sincera con los peques, para ser los primeros en detectar cualquier tipo de "Accidente" en nuestro viaje. Los padres y madres de hoy facilitamos totalmente el acceso a Internet a nuestros hijos. debemos mentalizarnos que este acceso debe ir acompañado de unas reglas e instrucciones por que de lo contrario el reulstado puede ser catastrófico. Pero parta evitar eso estamos precisamente aquí. El equipo ClickPadres, vosotros y nosotros, por que la unión hace la fuerza. Compartiendo y  participando activamente junto a tus hijos en su formación en Internet y las Redes Sociales es el camino que nos llevará a disfrutar y verlos disfrutar de la navegación por la Red.


El tiempo de conexión de los niños a Internet es uno de los puntos que establecermos como una de las reglas de oro del uso de las nuevas tecnologías en el hogar. Hablamos del tiempo de conexión real, el de todos los gadgets. No "vale" establecer un tiempo para el Pc doméstico ( Que "SIEMPRE" tendremos ubicado en el salón de casa, o en una estacia dónde se realice la vida cotidiana de la familia) y saltar como una rana a la tablet o al smartphone en la habitación.

Y por supuesto, antes de clicar dos veces encima del icono que nos llevará al "Mar de la Web"., debemos instalar un programa de contro parental. Internet y las Redes Sociales son una macedonia de humanidad. En Internet, al igual que en la vida real, podemos encontrar contenidos "Muy malos (Peligro)", "Malos (Nada recomendables)", "Regulares (Podemos filtrarlos)", "Buenos (Necesitamos conocerlos)" y "Muy Buenos (Altamente recomendables)". Por este motivo necesitamos como mínimo instalar un filtro que nos permita navagar de una forma más tranquila. Si instalamos en el ordenador un programa de control parental, podemos prevenir algún que otro encuentro desafortunado con contenidos que no sean apropiados para la edad de los intrépidos internáutas.