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lunes, 25 de abril de 2016

El 81% de los adolescentes se confiesa preocupado por el Ciberacoso.




Hasta ahora hemos visto algunos de los ciberdelitos con los que se pueden encontrar nuestros hijos en la red. Algunos con consecuencias directas muy graves. Más adelante hablaremos sobre la pornografia y los pederastas (depredadores) en la red, le dedicaremos una atención especial debido a su importancia y el peligro que entrañan. El conjunto de los ciberdelitos puede resultar muy agobiante pero desglosándolos poco a poco, intentaremos entenderlos, prevenirlos y evitarlos. El prohibir el uso del ordenador, el uso de consolas o teléfonos móviles, no sirve de nada. Lo prohibido atrae todavía más. No se puede prohibir la curiosidad. Por este motivo es muchísimo mejor compartir la educación en la web con tu hijos.

Prohibir no funciona.


Pero,como padres/madres, ¿Qué podemos hacer ante esta situación? ¿Cómo podemos controlar todo esto?. Desde mi  experiencia como padre, usuario de la web y debido a mi conexión profesional permanente en la red puedo ofrecer consejos, indicaciones y ayudar a encontrar las herramientas necesarias para poder hacer frente a los ciberdelitos dirigidos a nuestros hijos. En el momento en el que el ciberdelito ya se ha cometido, las competencias pasan a otro tipo de profesionales como son los psicólogos. Por que el “daño” ya está hecho. Y no debemos olvidar que el “daño” puede llegar a ser enorme, en algunos casos irreparable. Por  todo esto, es por lo que apuesto por una educación activa contra los ciberdelitos. No quiero tener la necesidad de recurrir a los servicios de un psicólogo. Voy a trabajar con mi hijo cada dia en la red para educar y prevenir. Por que sus inquietudes en estos temas han de ser también las nuestras. Realmente, ¿Sabes qué hace tu hijo en las redes sociales? ¿Qué tipo de contenidos publica? ¿Qué tipo de páginas visita? ¿Conoces su historial de navegación?

- 81% de los adolescentes se confiesa preocupado por el Ciberacoso.
- 1 de cada 5 niños/as han recibido una proposición sexual en la red.
- Crece alarmantemente el aumento del ciberacoso en los videojuegos a niños cada vez más pequeños.
- 80% de la actividad de los menores se registra en la redes sociales.
- 11% de los adolescentes españoles entre 12 y 18 años han sufrido maltrato psicológico a través de la red.
- El 5'9 de los menores españoles usuarios de teléfono móvil, reconoce haber recibido mensajes o llamadas de otros menores metiéndose con el/ella.


La actual educación pasiva sobre el tema de los ciberdelitos no tiene ningún resultado. Me niego a contemplar cada dia en los informativos como este tipo de delitos telemáticos contra los menores se van sucediendo y ante los cuáles institucionalmente no se adopta ningun tipo de medida.

En casa con nuestros hijos podemos hacer una guerra de guerrillas contra el Ciberacoso. Si adoptamos un tipo de educación clara, directa , sin tabúes y sobre todo compartida; tenemos posibilidades de lograr pequeñas victorias que nos llevaran a nuestro objetivo final. Y, ¿Cuál ha ser nuestro objetivo final? Lograr que nuestros hijos el dia de mañana sean ciudadanos #3.0, respetuosos, educados y competentes en la web y sus redes sociales. Les debemos una educación y una formación para intentar hacer una red más libre y más segura.


Fuentes:  GDT, Estudio "Juventud y Violencia" de la Fundación Pfizer, Jose Romero.

jueves, 18 de febrero de 2016

La habitación


El primer día de curso, Carlos entró en clase y vio a un grupo de niños que se amontonaban alrededor de su amigo Marcos. Marcos era el centro de atención de todos los niños porque se encontraba enseñando y presumiendo de su nuevo y flamante teléfono móvil.

- ¡Hola!- Exclamó en voz alta. Pero la presentación de Marcos tenía a todos los niños y niñas completamente embobados. La envidia se apoderó completamente del celoso Carlos.

Carlos volvió  del colegio muy enfadado y de un portazo hizo notar que ya estaba en casa. Desde su habitación mientras lanzaba la mochila con rabia al suelo, gritó a su madre que se encontraba preparando la comida en la cocina:

- ¡Mamá!, ¡Quiero otro teléfono!- Y cerró la puerta de una patada.

Al escuchar el estruendo la madre de Carlos se secó las manos con un trapo y fue a ver que le pasaba a su hijo. Temerosa abrió la puerta de la habitación del niño y le preguntó dulcemente:

- ¿Cómo ha ido el primer día de cole?- Un gesto ansioso se reflejaba en su rostro mientras esperaba la respuesta.

-¡Este teléfono es una porquería, quiero otro teléfono y lo quiero ya!- Exclamó Carlos mirando fijamente a su madre.

La madre de Marcos volvió a la cocina apagó el fuego y salió de casa para comprarle otro teléfono a su hijo. Tenía miedo de él, tenía miedo de sus arrebatos y tenía miedo de que le hiciese daño.

La verdad era que los cuatro o cinco últimos regalos que había recibido el niño habían sido teléfonos móviles. Cada rabieta del niño era otro teléfono estrellado contra la pared. Carlos tenía varios cajones de su escritorio lleno de teléfonos rotos, cables y cargadores. Ahora el niño quería otro teléfono y sabía que su sometida madre se lo iba a comprar. Ahora quería el mismo teléfono que tenía Marcos. El niño no soportaba los celos, no quería sentirse inferior.

El niño cerró la puerta de su habitación y no salió ni para comer. Ya por la tarde, la madre de Carlos tocó débilmente la puerta de la habitación del niño y casi susurrando dijo:

- Carlos ya te he comprado el teléfono.

La puerta de la habitación se abrió, el niño cogió la caja y mirando a su madre con desprecio, volvió a cerrar la puerta.

 La puerta de la habitación de Carlos


La madre de Carlos daba todos los caprichos al niño porque sabía que si no lo hacía así, su hijo se transformaba en un tirano. Fuera de casa se comportaba como un niño dulce y encantador pero dentro sometía a su madre como un verdadero dictador. Toda la vida familiar giraba en torno a él y cuando no era así, se encargaba de transformar en un verdadero infierno la vida en el hogar. Patadas, puñetazos, golpes y gritos eran su estrategia para conseguir todo lo que se proponía. La puerta de su habitación tenía varios agujeros de los arrebatos que había tenido anteriormente. Cada vez que la madre de Carlos los veía, se acordaba de lo desagradable que podía llegar a ser su hijo y se acordaba de los momentos de miedo que había sufrido. El niño no admitía un no a sus reclamaciones, lo único que quería y permitía escuchar era sí.

Todos los antojos que tenía el niño los tenía, todos los caprichos que se le antojaban los conseguía. Había convertido a su madre en una verdadera esclava del terror.

Pasaban los meses y la habitación del niño cada vez estaba más llena de trastos. Aunque su madre había intentado en varias ocasiones hacer limpieza, el niño montaba en cólera y la mujer desistía. El espacio en la habitación de Carlos cada vez era más reducido. Ropa nueva, patinetes nuevos, consolas de videojuegos nuevas y teléfonos nuevos que ocupaban ya casi toda la habitación.

Una mañana, al ver que su hijo no se levantaba, la madre de Carlos tocó a su puerta:

- Carlos, hijo, levántate ya que vas a llegar tarde al colegio- Le dijo a través de los agujeros de la puerta.

Pero no obtuvo ninguna respuesta. La mujer intentó abrir la puerta pero la infinidad de cosas que había en la habitación se lo impidieron. Era imposible, estaba completamente bloqueada.

- ¿Carlos hijo mío, dónde estás?- Le gritó desesperada.

Pero el niño no respondía. La madre de Carlos llamó a la policía y estos se presentaron en la casa acompañados de los bomberos. Ni la policía ni los bomberos pudieron hacer nada por el niño. Había desaparecido, la habitación se lo había tragado.

Con los ojos empapados en lágrimas, la madre de Carlos preguntaba a los bomberos:

- ¿Qué le ha pasado a mi hijo? ¿Dónde está?- Repetía sin cesar.

Uno de los bomberos se acercó a la mujer y le dijo:

- Señora ¿Nunca pensó en decirle a su hijo no?







jueves, 11 de febrero de 2016

Said


 Said


Aquella mañana era diferente, la casa estaba fría y vacía. Papá y Mamá habían vendido todo lo que pudieron, los muebles, los electrodomésticos, los recuerdos, todo. Únicamente quedaban dos bolsas de plástico con ropa junto a la puerta en el pasillo. La puerta de mi habitación se abrió y vi la figura de mi madre acercarse a mi cama, me susurró:

- Said, ángel mío, es hora de levantarse.

Ella no había dormido. Lo sabía por qué la escuché llorar durante toda la noche mientras mi padre la consolaba.

El desayuno fue rápido, no nos quedaba nada, ni comida ni nevera. Bebimos un vaso de leche cada uno mientras escuchábamos los estruendos de las explosiones, cada vez más fuertes y cada vez más cerca.  Los aviones se acercaban al centro de la ciudad y dejaban caer sus bombas sobre las casas.  Ya no quedaba casi ningún edificio en pie en la calle donde vivíamos, quizás tres o cuatro. Ya no era una ciudad.

No tenía muy claro que iba ser de nosotros, únicamente recuerdo a mi padre explicándome que debíamos salir de la ciudad y que nos marchábamos de viaje. Debíamos salir de la ciudad antes de que alguna bomba cayese sobre nuestra casa. No tenía claro a qué tipo de viaje se refería mi padre. ¿Nos íbamos al pueblo de la abuela? ¿Nos mudábamos a otra ciudad? No entendía nada de lo que pasaba a mi alrededor. ¿Qué era la guerra¿? ¿Por qué los aviones que antes me gustaban tanto cuando los veía pasar, ahora eran señal de destrucción y muerte?

Papá y mamá cogieron las dos bolsas con nuestra ropa y bajamos hasta la calle. Lo mismo de cada día, personas corriendo de un lado para otro, llantos, gritos y explosiones.

Mi tío Yasar nos esperaba en la esquina de la calle en su coche. Corrimos todo lo que pudimos pegados a las paredes de los edificios hasta que llegamos al coche y nos subimos. A pesar de que el coche tenía las ventanillas subidas, los ruidos de las explosiones y los gritos de la gente se escuchaban con claridad. Esquivando escombros y hombres armados, llegamos al límite de la ciudad, donde bajamos del coche.

- Hasta siempre, Yasar, hermano. Siempre te llevaré en mi corazón- Le dijo mi padre a mi tío con los ojos llenos de lágrimas.

Caminamos hasta las montañas. A medida que avanzábamos otras personas se unían a nuestra marcha. Éramos un grupo bastante grande cuando llegamos a la costa. Nunca había visto el mar, me pareció precioso, enorme y precioso. Por un estrecho camino bajamos hasta la playa. No pude resistir la tentación de correr a tocar el agua pero cuando estaba en la orilla, escuché a mi madre llamándome casi a gritos:

- Said, ven aquí ahora mismo- Me asusté y retrocedí. No acababa de entender por que mi madre se enfadaba tanto.

El día se hizo noche y seguíamos en aquella playa de rocas. Pequeños grupos de personas se reunían alrededor de fuegos improvisados. Hacía frío, mucho frío y me cobijé entre las piernas de mi padre, bajo su abrigo.

-¿Qué estamos esperando, Papá?- Le pregunté a mi padre mientras se me cerraban los ojos.

- Tranquilo, duerme- Me respondió.

Cuando desperté todavía era de noche. Mi padre me llevaba en brazos y me dejó en el suelo. Mis pies ya no notaban las duras rocas de la playa, ahora notaban algo blando, mojado y frío. Era una barca de plástico.

Papá, mamá y yo hicimos un ovillo bajo una manta en un rincón de aquella barca de plástico. Las personas de la playa continuaban subiendo a la barca y nuestro ovillo se hizo más pequeño. Algunos hombres empujaron la barca y notamos como se balanceaba en el agua. Recuerdo a mis padres rezar susurrando bajo la manta que nos cubría a los tres. Se escuchó un motor y notamos un fuerte impulso.

Pero esa noche el mar no quería amigos, embravecido, con mucha fuerza golpeaba la barca una y otra vez. Recuerdo que la barca de plástico llena de gente volcó y ya no recuerdo nada más.



jueves, 21 de enero de 2016

Un beso, Diego.



El pasado 14 de Octubre, Diego con tan solo 11 años tomó la decisión de quitarse la vida ante la incapacidad de afrontar lo que muy probablemente sea otro caso más de acoso escolar. La carta manuscrita que dejó a sus padres reflejan una madurez que no poseen la mayoría de los niños a su edad. Solo deseo que se investigue hasta el final para que sus padres puedan de alguna forma descansar y para que su terrible final sirva de una vez por todas para atajar los casos de acoso en el ámbito escolar.

Un beso, Diego.


 Un beso, Diego.


"Papá, mamá, estos 11 años que llevo con vosotros han sido muy buenos y nunca los olvidaré como nunca os olvidaré a vosotros.
Papá, tú me has enseñado a ser buena persona y a cumplir las promesas, además, has jugado muchísimo conmigo.
Mamá, tú me has cuidado muchísimo y me has llevado a muchos sitios.
Los dos sois increíbles pero juntos sois los mejores padres del mundo.
Tata, tú has aguantado muchas cosas por mí y por papá, te estoy muy agradecido y te quiero mucho.
Abuelo, tú siempre has sido muy generoso conmigo y te has preocupado por mí. Te quiero mucho.
Lolo, tú me has ayudado mucho con mis deberes y me has tratado bien. Te deseo suerte para que puedas ver a Eli.
Os digo esto porque yo no aguanto ir al colegio y no hay otra manera para no ir. Por favor espero que algún día podáis odiarme un poquito menos.
Os pido que no os separéis papá y mamá, sólo viéndoos juntos y felices yo seré feliz.
Os echaré de menos y espero que un día podamos volver a vernos en el cielo. Bueno, me despido para siempre.
Firmado Diego. Ah, una cosa, espero que encuentres trabajo muy pronto Tata.
Diego González"


domingo, 6 de septiembre de 2015

Qué hacer en caso de Ciberacoso?

Después de pasar un buen rato navegando por la red y buscando información sobre el Ciberacoso, llegas a una conclusión: No entiendo nada. Las  explicaciones sobre este tema son complicadas y parece que están escritas para un público científico especializado. Incluso la terminología relacionada con este tema llega un momento que parece hasta ridícula, Grooming, Sexting; por eso vamos a intentar simplificar las cosas un poco y acercar este tema a los niños que son los que verdaderamente nos preocupan. No podemos crear más brechas, ya tenemos bastante con la existente entre nosotros y los pequeños nativos digitales. A veces para avanzar hay que retroceder. A partir de ahora vamos a intentar dar una explicación sencilla, clara y directa de estos temas para que ni nuestros hijos ni nosotros perdamos la ilusión y la confianza en algo que es tan genial, Internet y las Redes Sociales. Por eso voy a procurar escribir de forma que estos temas puedan ser entendidos por las dos partes interesadas, los padres y los hijos.

Así que vamos a comenzar por el principio de todo, ¿Qué es el Ciberacoso?. Pues el Ciberacoso es el acoso de los matones por Internet y las Redes sociales, principalmente Facebook y Whatssapp. En el cole hay matones que “se meten” con los más débiles de la clase y en Internet también puedes sufrir su acoso si no sigues unas reglas básicas. En el caso de sufrir algún tipo de Ciberacoso hay que seguir de inmediato cuatro pasos básicos:


 Qué hacer en caso de Ciberacoso?

  1.  Preguntar a Mamá, Papá o a algún adulto en el que confíes. El tutor del cole, el profe de Karate o el monitor de natación. Sin tener miedo ni vergüenza tienes que explicarle a alguien lo que te está pasando.
  2. No contestar a las provocaciones, NUNCA. Si contestas a las provocaciones, los matones pensarán que están haciendo bien su “trabajo”.
  3. No jugar al “Quién es quién”. No intentes descubrir quién se esconde detrás del perfil o de los perfiles que te acosen. Eso es trabajo de la policía.
  4. “Cortar por lo sano” los canales por los que te estén acosando. Debes abrirte otro perfil de Facebook y tienes que pedir a Papá o Mamá que te cambien el número de teléfono.

sábado, 30 de mayo de 2015

Fresco, un chivo con sueños.

Todos los animales de la granja estaban bastante nerviosos. Casi era final de Mayo y sabían lo que significaba. Cada año por estas fechas, todas las hembras de la comunidad daban a luz a sus “retoños”. La actividad era frenética, tanto por parte de los humanos como por parte de los animales. Unas incesantes entradas y salidas de los establos, porquerizas, corrales y gallineros con todo tipo de materiales y utensilios; pronosticaban los cambios que estaban por venir.

La cabra de la granja, a pesar de ser primeriza, fue la más madrugadora. Con los primeros rayos del Sol, de su establo salieron a tropezones cuatro chivos. Tres de color blanco y uno mezclado, de un color gris oscuro y negro. Cegados por la luz del día, los tres chivos blancos dieron media vuelta y regresaron rápidamente junto a su progenitora. Pero el chivo gris, guiado por el sonido del agua del río que delimitaba la granja, avanzó en línea recta buscando el origen de ese murmullo que escuchaba.

Fresco era de color gris oscuro y negro.

Con dificultad llegó a la orilla pero resbaló, cayendo de cabeza al agua. Al principio, chapoteó con energía, pero pasados unos segundos se dejó llevar por la corriente y se sumergió. Lejos de asustarse, el animal comenzó a disfrutar en ese entorno completamente extraño. Bajo el agua el pequeño chivo daba vueltas sobre si mismo, formando espirales. Cuando notaba que le faltaba el aire sacaba la cabeza, respiraba y volvía a sumergirse de inmediato.

Uno de los granjeros que observaba la escena, sacó del agua al chivo y exclamó:

- ¡Vaya susto te has llevado! Te llamaré Fresco, por que así te has quedado, empapado y bien fresquito- Tras observar que el animal se encontraba en perfectas condiciones, lo dejó con cuidado en el suelo.

A la mañana siguiente, Fresco salió de su establo y se dirigió directamente al río. Al llegar a la orilla, sin pensárselo dos veces, se lanzó al agua. A pesar de las burlas de sus hermanos, el chivo pasó un buen rato disfrutando. Esta vez no necesitó la ayuda del granjero y salió por su propio pie.

Las burlas de sus hermanos y del resto de animales de la granja eran continuas, a veces bastante crueles, pero no hacían mella en el pequeño chivo que cada día ejecutaba su ritual. A Fresco le encantaba el agua. En el río, se sentía libre y feliz.

Una mañana los tres hermanos de Fresco le siguieron en su recorrido sin dejar de reírse. El animal no se detuvo ni un momento y tal como hacía cada día, llegó a la orilla del río y se lanzó al agua. Absortos en sus risas, los hermanos de Fresco no se percataron de cómo eran de resbaladizas las hierbas de la orilla. Uno tras otro, como le había ocurrido al pequeño chivo gris el primer día, cayeron sin remedio en el agua.

- ¡Ayúdanos, Fresco, nos ahogamos!- Repetían sin cesar.

Sin dudarlo ni un instante, el experimentado nadador agarró fuertemente con los dientes por las orejas a sus hermanos y los sacó del agua.

 Fresco, un chivo con sueños.
Fresco, un chivo con sueños.


A la mañana siguiente, mientras se dirigía al río, los tres hermanos del chivo le siguieron en silencio. Esta vez sin reírse ni burlarse. Nunca más se burlaron de él. Ni sus hermanos, ni ningún otro animal de la granja. 


sábado, 15 de junio de 2013

El viento de los sueños.

Leemos un cuento?

Era una noche como cualquier otra noche de lluvia. Silencio, oscuridad y el sonido del agua viva cayendo y abriendo pequeños ríos en el suelo. No notaba nada especial en el ambiente. Nada me hacía presuponer que iba a ser testigo de un hecho insólito y excepcional.

Alguna vez os habéis fijado en que en las noches de lluvia los caracoles suben al lugar más alto que tienen a su alrededor? No? Fijaos. Queréis que os explique porqué? Pues bien, retomando el punto de inicio de esta historia, esa noche me encontraba en el patio trasero de casa, de madrugada, cuando observé a una gran cantidad de caracoles que poco a poco subían buscando un lugar elevado, en un muro, en los árboles y en los arbustos. En las paredes de casa se daba cita una auténtica maratón en busca de la chimenea.


Noto una sensación extraña en los oídos, un zumbido, un rumor. Acerco la oreja a la pared y esto es lo que escucho:

-         Tonto el último!-
-         Babo, eres un pesado. Siempre haces la misma broma-

La cena me ha sentado mal, no puede ser. Y acerco de nuevo la oreja a la pared:

-         Yo seré pesado, pero llego el primero y cogeré el mejor sitio.
-         Guárdame un sitio a tu lado!
-         No decías que era muy pesado, jajaj-

La primera intención fue salir corriendo en busca del teléfono móvil para grabar aquello que estaba pasando, fuese lo que fuese. Pero me senté en una de las sillas y me limité a observar y a escuchar:

-         Venga, rápido, que ya está aquí!- Anunciaba el primero de los caracoles que alcanzó la cima de la tapia.

¿Qué era lo que estaba aquí? Pues era ni más ni menos, el viento de los sueños. Un aire que los recogió uno por uno y se los llevó envueltos en una espiral de vapor, sonidos muy suaves y colores brillantes. Una espiral que le dio a cada caracol una nueva forma y vida según los sueños que habían acumulado a lo largo de su vida. Hubieron que se transformaron en caballos, otros en gatos, algunos en fieras salvajes. Algunos pocos incluso se transformaron en peces y pájaros, pequeños, medianos y grandes.

Al igual que salen disparadas las chispas de un castillo de fuegos artificiales, cada ser salió disparado en una dirección y la espiral, los caracoles y los animales desaparecieron.


Me levanté de mi silla y me fuí a la cama pensando:

"Cuidado con lo que sueñas por que alguna noche de lluvia quizás te toque el viento de los caracoles".




domingo, 2 de junio de 2013

Un ciclón de contenidos. Textos, fotos y videos.


El teatro se evapora y con él, el extraño lobo-presentador. 

Nuestro guía nos tranquiliza y nos informa que a partir de ese momento disponemos de todo el día libre para visitar el planeta de los Smartphones a nuestro aire. No lo acabo de entender, pero sus razones tendrán para dejarnos solos en un paraje aparentemente tan inhóspito.

El planeta de los Smartphones es verdaderamente extraño. Ha desaparecido por completo la vistosidad y la espectacularidad que prometían en la entrada de esta segunda parada de nuestro viaje.

No tenemos nada absolutamente delante de nosotros. El paisaje que se nos presenta es completamente seco, árido y vacio. Inquietantemente vacio. Sigo sin entender el sentido de esta extraña parada y todos los miembros del grupo comienzan a impacientarse y a ponerse progresivamente nerviosos.

Nadie nos lo había explicado, pero la atmósfera del planeta de los Smartphones está cargada de pequeñas partículas de ondas wifi, todo el planeta en sí es una enorme antena de Wi-Fi . Al cabo de muy poco rato la potencia de estas ondas tienen un curioso efecto en cada uno de nosotros. Las ondas que inundan todo el aire tienen el poder de permitir comunicarnos con todo el universo mediante un Smartphone. Tienen el poder de permitirnos recibir información y contenidos de todo tipo y para todas las edades sin ninguna restricción. Y más importante aún si cabe, las ondas del planeta de los Smartphones nos permiten enviar publicaciones propias, textos, fotos y videos a cualquiera de nuestros contactos.


De repente, delante nuestro, se forma un gigantesco ciclón cargado de ruidosa información continua que arrasa lo poco que queda de pie en el horizonte. Delante nuestro desfilaban todo tipo de publicaciones, textos, fotografías y videos. Al principio resultó ser muy interesante y divertido. El problema vino cuando las publicaciones, fotografías y videos no eran para todas las edades. El problema vino cuando tuvimos que salir corriendo ante la infrenable avalancha de contenidos.


A los padres y madres del grupo, me incluyo, no nos daba tiempo a tapar los ojos y oídos de todos los peques que venían con nosotros. Poco a poco comenzaba a ver la verdadera intención de los organizadores del viaje. A pesar de lo dantesco de la situación que se había creado, el objetivo final era simple y claro:
“Los papás y mamás debemos acompañar a nuestros hijos en su entrada al mundo de los teléfonos, al mundo de internet y al mundo de las redes sociales. Debemos acompañarlos en la entrada al mundo de las #TIC de la mejor forma de la que disponemos. Y es simplemente compartiendo con ellos la formación en las nuevas tecnologías”.

La noche cae sobre nosotros y siento una sensación superconfortable al notar de nuevo el asiento del vehículo espacial. Sin darnos cuenta, estamos de vuelta en la nave y salimos disparados hacía el inmenso cielo estrellado.



-          Uf, que descanso. Espero que la próxima parada sea un poco más tranquilita.

lunes, 27 de mayo de 2013

El primitivo mundo de los Teléfonos Móviles.

El vestíbulo-recepción de Móvilandia es espectacular. El suelo es de cristal transparente y se ven pasar las nubes y los pájaros volando por debajo de nuestros pies. La decoración futurista nos traslada a un universo de ciencia-ficción. Después de bebernos el estupendo refresco que nos han servido y tras comprobar que está todo el grupo reunido, una cinta transportadora nos sumerge, a través de un puente colgante, en el primer mundo de Móvilandia. El primitivo mundo de los Teléfonos Móviles.



Los aparatos que encontramos en el primer planeta de la Galaxia de Móvilandia son sencillos teléfonos móviles con las únicas funciones de realizar y recibir llamadas. Nos explican que también tienen una pequeña agenda integrada por 10 números considerados importantes para el menor. Este gadget es sin duda el mejor para iniciar a los más pequeños en el mundo de las #TIC. No necesitan más. Deberíamos seguir las indicaciones y fijar la edad de esa entrada en el mundo de la telefonía móvil entre los 12 y los 15 años.

-         Me aburro ,Mamá!- Se escucha decir a una niña pelirroja mientras estira la falda de su madre.

Los menores de hoy día están acostumbrados a recibir una gran cantidad de impactos relacionados con el mundo tecnológico y evidentemente esta primitiva muestra de tecnología se les queda rápidamente corta. Es en este momento, cuando los papás y las mamás debemos hacer fuerza, buscar alternativas o mentalizarnos en la necesidad de una implicación directa en la educación en Internet y las redes sociales de nuestros hijos antes de pasar al segundo planeta de Móvilandia, habitado íntegramente por Smartphones.



Aquí la cosa ya cambia. Un torrente de colores y símbolos nos envuelve en un torbellino de nombres, iconos, símbolos, números, y sobretodo fotografías, muchísimas fotografías y vídeos que se comparten instantáneamente con multitud de usuarios. Algunos conocidos y muchísimos desconocidos.

Complicado mundo para los menores, complicado mundo para los adultos? Necesitamos unas mínimas indicaciones antes de poner los pies en Smartphone World. El guía del grupo nos acompaña hasta un anfiteatro de aspecto griego y ocupamos los asientos frente al escenario.

Aparece un actor caracterizado de lobo:

-   Bienvenidos al maravilloso mundo de los Smartphones!!! Bienvenidos y bienvenidas! Grandes, pequeños, adultos y niños! Olvidaos de todo lo que habéis conocido hasta ahora. Aquí encontraréis un mundo de diversión y entretenimiento sin fin.

De repente un inmenso castillo de fuegos artificiales  se dispara desde atrás del escenario:


- Wow!! Nos quedamos con la boca abierta.

lunes, 20 de mayo de 2013

Antes de aterrizar en Móvilandia, me acuerdo de Marta.


La azafata que nos anuncia la llegada a Móvilandia se parece mucho a una compañera que tengo en el curso de Bonsais, me chiflan los Bonsais. Si no fuera por la diferencia de estatura es idéntica a mi amiga Marta.




Marta es una chica realmente agradable y simpática. Es muy conocida en el barrio dónde vive, un barrio de familias humildes. Es una vecina muy concienciada y comprometida, siempre se ha preocupado de ayudar a los demás y todos conocen su generosidad. Es habitual verla participar en cada uno de los eventos benéficos que se organizan en la comunidad. Su debilidad son las personas mayores y cada día se reserva un tiempo para echar una mano a cualquiera de los ancianos y ancianas de su escalera.

Desde hace dos años vive con su novio, Marcos. Juntos comparten un piso chiquitito pero muy acogedor, dos habitaciones y un pequeño patio, no necesitan más. Trabaja como Secretaria de Dirección en una multinacional del sector químico. Le encanta su trabajo, le permite estar todo el día en constante comunicación con el resto de miembros de la empresa y eso es un incentivo en su día a día. “Cotorrita” la llamaba su abuelo, y es que a Marta le encanta hablar.

Las tareas diarias que realiza una Secretaria de Dirección son muy variadas. Algunas son muy entretenidas y agradables de realizar, pero hay otras que se hacen un poquito aburridas y pesadas.

Una de las tareas que últimamente le encomiendan y no le gusta nada en absoluto, es la de echarle un vistazo a los perfiles de los nuevos candidatos que llegan a diario. Tal es la confianza que tiene depositada en ella su jefe que el criterio de la chica es tenido en cuenta como si del Director General se tratase. Cuando llega una nueva candidatura, ella es la encargada de “Googlear” al candidato y según los resultados que aparezcan, ese expediente no pasa su criba y evidentemente no llega a los despachos de RRHH de la empresa.

-         Marta, échale un vistazo a este currículum, y me comentas - Le dice Ignacio, el jefe directo de la chica, asomando la cabeza por la puerta de su despacho.
-         Ahora mismo, Ignacio- Ya van seis esta semana, pensó Marta.


Y tras buscar en el navegador el nombre del candidato, mientras subía y bajaba el ratón, pensaba: “Que clase de educación en Internet y en las Redes Sociales han recibido estos chicos y estas chicas?

Y es que los resultados en la inmensa mayoría de casos eran grotescos. De entre la enorme cantidad de curriculums que gestionaba cada mes, se podía salvar uno o dos por los pelos. Había de todo: personas poco, medio o muy preparadas. Personas incluso con dos carreras y con muchos años de experiencia. Pero todos y todas se olvidaban de algo fundamental. De nada sirve tener un currículum vitae excepcional si no tenemos cuidado de mantener una correcta imagen digital en Internet.

Marta era muy consciente de que cada curriculum que no pasaba su filtro significa la ruptura  en seco de las esperanzas y sueños de los candidatos y de sus familias. Cada día era testigo directo de los dramas que se sucedían en su barrio debido a la actual situación del mercado laboral. Pero no podía pasarle como válido a su jefe un currículum de un candidato o candidata que tuviese una marca negativa en la red. No podía pasarle el currículum de Juan Pérez, licenciado, tres idiomas y al buscar su nombre en Google, aparece el tal Juan Pérez evidentemente en estado de embriaguez, un día de fiesta con sus amigos semidesnudos alrededor de una piscina. O encuentras a la recién diplomada Cristina Hernández de botellón con las amigas, con los ojos rojos como el fuego. O en el peor de los casos encuentras a Perico de los Palotes en el exhibicionista y repetido hasta el infinito posado ante el espejo del cuarto de baño, luciendo pectorales.

Y vosotros me diréis: Es que el actual mundo profesional no funciona de esta manera que nos explicas.

-         EKKKKK! Error.

La mayoría de curriculums que se envían a las empresas acaban tal cual antes habéis leído, con una simple búsqueda en Google, que todo lo sabe y todo lo conserva bien fresquito.



Bajamos de nuestro super-avión y en seguida nos dan la bienvenida a Móvilandía con un refrescante zumo tropical. Es el primer contacto de los más pequeños con el mundo de los teléfonos móviles y los Smartphones. Esta parada del viaje va a ser muy importante.







viernes, 17 de mayo de 2013

Bienvenidos a Móvilandia.


Bienvenidos a Móvilandia!!!

¿Para qué necesita un niño/a un Smartphone en su vida cotidiana? ¿No pecamos de un exceso de modernidad en este aspecto?

En este país la edad de iniciación de los menores en el uso de los teléfonos móviles y Smartphones es escandalosamente temprana. ¿Por qué vivimos esta situación con total normalidad?

Simplemente por que existe un desconocimiento absoluto social generalizado del mundo de Internet y las Redes Sociales. Si los padres y madres estuviésemos correctamente informados, os puedo asegurar que la edad del inicio en el uso de estos aparatos se iba a retrasar considerablemente.

¿Qué hace un niño/a con Smartphone? Nada. No olvidemos que un Smartphone es un microordenador portátil. Con sus muchísimas ventajas en cuánto a comunicación se refiere y también con sus inconvenientes. ¿Qué inconvenientes puede tener un Smartphone para un niño/a? Pues sencillamente todos los problemas derivados del mal uso o el uso incorrecto del mismo.



Es absolutamente necesario ofrecer a los peques una formación en las #TIC antes de dejar que se embarquen en ninguna aventura digital. La falta de una educación en Internet y las Redes Sociales puede pasarles factura de muchísimas formas. La huella en Internet no se borra y las imágenes permanecen. Una vez que colgamos una imagen en Internet o la enviamos a través del teléfono móvil o Smartphone, perdemos completamente el control sobre ella. Esta es una premisa que los padres y madres de hoy en día debemos incluir en el decálogo del buen uso de los dispositivos móviles antes de entregar cualquiera de estos gadgets a  nuestros hijos.

Fórmate- Educa- Protege!

lunes, 13 de mayo de 2013

Clickpadres en 8TV



Hoy en ClickPadres estamos supercontentos! No todos los días salimos  por la tele! Hace unas semanas, navegando por la red, descubrí un anuncio publicado por Initec, el centro dónde realicé un curso intensivo Community Manager. En él buscaban a personas que se hubiesen reciclado con alguno de sus cursos y que en la actualidad trabajasen en Internet. Pues bien, respondí y el resultado es la aparición de ClickPadres en la tele.



La entrevista la grabamos en el laboratorio de ClickPadres. El lugar de dónde nacen las ideas, textos, dibujos, sonrisas de este proyecto que llamamos ClickPadres.

En nuestro taller tenemos un gran mural dónde tenemos expuestas todas las tareas que realizamos. ¿Porqué? Por que reciclamos continuamente. Reciclamos el material y reciclamos las ideas que vamos trabajado. De una idea primitiva, brotan otras a medida que pasa el tiempo. Los días en los que las musas tienen fiesta, recurrimos a nuestro panel. Echamos un vistazo y siempre nos surge alguna idea nueva. Un trocito de aquí, un trocito de allá y al final, sea de una forma o de otra, moldeamos nuestro futuro encargo.



Nos gusta nuestro panel. Es superútil. Es una fuente de ideas que nos compensa el trabajo que realizamos cada día.

Como Keyser Söze, observó el panel de ClickPadres y escucho una historia:

Es la historia de un chico que siempre había trabajado muy duro. Realmente era un buen trabajador. De esos que aportan soluciones a la empresa. No de los que aportan problemas y quebraderos de cabeza a sus superiores. Siempre se había caracterizado por su efectividad, versatilidad y empatía en los puestos de trabajo que había ocupado.

Pero un buen día, al igual que Dorothy, un terrible tornado lo arrancó de su apacible y tranquilo mundo y se vió arrastrado  hasta el río de aguas bravas de la actualidad laboral.

En medio de su frenética bajada sin control hacia la terrible cascada de las actuales cifras de desempleo, le dio tiempo de agarrarse a algunas de las ramas de la ribera. En ese momento en el que sientes que te vas a quedar sin aire, notó un estirón.

Dos manos amigas lo sacaron de la traicionera corriente. Ya en un lugar seguro, exhausto, estirado sobre la hierba, escuchó:

- Comienza a pintar de colores el presente para evitar que el futuro sea negro.

Al abrir los ojos, pensó:

- Yo no soy un pez muerto arrastrado por la corriente. Yo siempre he sido un luchador y en este rio hoy me toca ser un salmón. Y si el esfuerzo, tesón y compromiso en todos mis trabajos anteriores los dirijo a un empleo propio?

Desde entonces hasta ahora mismo, nuestro chico continua trabajando para el mismo en lo que más le gusta:  Internet y las Redes Sociales.